Los ciclos no son infinitos, ese es un buen punto del final.
El inicio llegó a su fin aún deseando más. Todas las cartas por fin se pusieron sobre la mesa, visibles, sin engañar.
Y esta es nuestra realidad:
Somos líneas paralelas, y por consiguiente, nuestras vidas jamás se tocarán.
Mañana, otro ciclo comenzará de cero a emanar.
Punto final.
Y aparte:
Como hay personas que derrochan las oportunidades, dejan su trabajo simplemente porque no les gusta la ciudad, y sin embargo, hay millones buscando la mínima oportunidad de lograr entrar para ese puesto. ¡Caramba!



